¿Como puede un padre enseñarle a sus hijos a ahorrar?

¿Como puede un padre enseñarle a sus hijos a ahorrar?

¿Su hijo es gastador?

Todos tenemos la tendencia de gastar en cuanto tenemos los medios en nuestras manos para hacerlo. No importa cuanto una persona gane, siempre va a querer gastarlo todo, al menos que haya aprendido a disciplinarse y a ahorrar.

Un dicho famoso dice, “Los gastos siempre incrementan para llegar a ser igual a los ingresos.”

Lamentablemente, el ahorro no es una habilidad que nos nace naturalmente.

Uno cree que tiene ciertas necesidades y que necesita suplirlas, pero una vez que estén cubiertas se multiplican y se transforman en 10 necesidades adicionales. Las necesidades son muy relativas y debemos ser cuidadosos y muy sabios al establecer las prioridades correctas en nuestra vida.

Esto es más cierto aún en la vida de una persona joven. Los jóvenes no están concientes del hecho de que un día su capacidad de producir y de trabajar va a disminuir. Incurren en gastos innecesarios y muchas veces se endeudan en exceso confiando que van a tener “toda su vida” para pagar las deudas.

El problema es que sí pagarán sus deudas toda su vida, pero no van a poder hacer una buena provisión para el futuro. Ni hablar de independencia financiera, una meta que toda persona podría alcanzar.

Por eso una de las cosas más importantes que les podemos enseñar a nuestros hijos cuando del manejo del dinero se trata, es como ahorrar.enseñar-a-ahorar

Quiero compartir como le enseñamos a nuestros hijos a ahorrar.

Al igual que todos los niños, mis hijos quedaban deslumbrados cuando tenían en sus manos el poder de comprar algo. En vez de preguntarse que opciones tendrían para ese billete que alguien les había regalado, o que se habían ganado trabajando, se preguntaban que cosa podían comprar con él.

¡Ni se les cruzaba por la mente la posibilidad de no gastarlo!

Para enseñarles la valiosa lección del ahorro, mi marido les propuso el siguiente trato:

Les dijo que, por cada peso que ellos no gastaban él les iba a pagar un peso adicional en el plazo de un año.

¡Santo remedio! Dejaron de gastar su dinero inmediatamente y comenzaron a ahorrar.

En ese año se formó en ellos el hábito del ahorro. Se dieron cuenta de que gastar el dinero no es la única opción, algo que aún muchos adultos desconocen.

Hoy en día nuestras dos hijas mayores ya han podido recurrir a sus ahorros para hacer inversiones más rentables que una simple cuenta de ahorro.

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