Como podemos desarrollar las habilidades empresariales y de liderazgo en nuestros hijos Parte I: La individualidad

Como podemos desarrollar las habilidades empresariales y de liderazgo en nuestros hijos Parte I: La individualidad

¡Un líder no nace, se hace! ¿Pero como?

Hay muchos cursos sobre liderazgo hoy en día, pero todos están diseñados para adultos. Su objetivo principal es el de mejorar el rendimiento laboral de los empleados de una empresa a nivel gerencial.

Sin embargo, es mucho más efectivo desarrollar las habilidades de liderazgo y empresariales en una persona antes de que ingrese al campo laboral, por el simple hecho de que un líder no tiene la mentalidad de un empleado.

Tenemos que adoptar la metodología de la educación de líderes de antaño a la época de hoy. Tenemos que enseñarles como pensar en vez de entrenarlos para que sepan cuando o que deben pensar.

Hay tres aspectos claves que son parte de toda educación de líderes y que, si son implementadas, siempre van a producir un líder que es capaz de pensar creativamente, es innovador, que sabe perfectamente lo que quiere y es capaz de tomar las decisiones correctas para lograr su objetivo:

  • Un plan de estudio diseñado para las necesidades individuales de cada niño
  • El estudio autodidacta
  • Buenos mentores

La individualidad

En la educación de menores, el ingrediente clave de una buena educación de liderazgo es el de respetar la individualidad del alumno.

Cada niño posee una combinación única de talentos y habilidades que deben ser desarrollados hasta lograr su máximo potencial.

Adicionalmente, cada ser humano fue creado para cumplir con un propósito en la Tierra. La Biblia dice claramente:

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2:10)

Hay un plan perfecto para cada uno de nosotros y es el rol nuestro, como padres, el de ayudarles a nuestros hijos a descubrirlo.

Esto no es una tarea difícil. Como todas las cosas con Dios, viene en forma natural cuando se da el contexto adecuado: amplia libertad para explorar el mundo y para desarrollar las fortalezas propias de cada niño bajo la supervisión de un mentor sabio.

El sistema tradicional viola la individualidad de cada niño. Su metodología no permite una atención personal de las necesidades de educación específicas de cada niño. (Al menos que se trate de un profesor que tenga la capacidad de inspirar a sus alumnos y la disposición de prestarles atención individual más allá de lo requerido).

La educación institucionalizada no es capaz de desarrollar las fortalezas de un niño. Un alumno que se destaca en un área del conocimiento siempre estará limitado por el rendimiento promedio del grupo.

Si es que alguna vez el sistema se fija en un niño en forma individual, generalmente es cuando ese niño tiene problemas. Se enfoca en las debilidades de cada persona y pone a disposición de los padres diferentes opciones para lograr que el niño logre avanzar con el grupo, es decir, la cinta transportadora.

Cada niño es diferente y por lo tanto necesita una educación diferente. A pesar de que esto suena muy complicado para nuestra mente que no concibe otra forma de educación fuera de la que ya existe, no es difícil de lograr.

Cuando un niño tiene la libertad de escoger por su propia cuenta lo que va a aprender, siempre va a elegir lo que le nace, es decir, su propio talento, su habilidad única.

Por eso es muy importante enseñarles a ser autodidactas.

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