Como podemos desarrollar las habilidades empresariales y de liderazgo en nuestros hijos Parte II: El poder de un estudio independiente

Como podemos desarrollar las habilidades empresariales y de liderazgo en nuestros hijos Parte II: El poder de un estudio independiente

Todos los hombres que lograron hacer algo significativo con sus vidas participaron activamente en su propia educación–Sir Walter Scott

Un futuro líder o emprendedor tiene que participar activamente en su propia educación. Un buen líder es un estudiante independiente durante toda su vida. Es una persona que disfruta adquirir nuevos conocimientos y esta constantemente informándose acerca de cualquier tema de su interés.

Lamentablemente, hoy en día la educación ha sido distorsionada a tal punto de que ha perdido todo su atractivo. Tanto padres como profesores parecen haber aceptado la idea de que a los niños les carga aprender y que hay que usar ciertos métodos para obligarlos a hacerlo.

El resultado de esto es una falta de motivación enorme en los niños que empeora aún más cuando llegan a ser adolescentes.

Sin embargo, esta condición no es natural. Es cosa de observar a un ser humano recién nacido: Los bebés. Desde el día que nacen están adquiriendo información del mundo que los rodea.

En cuanto pueden gatear no se cansan de explorar sus alrededores.

Después viene la edad del porque. Todo lo quieren saber, todo lo quieren aprender. Parecen esponjitas que quieren absorber lo más que pueden acerca de la vida.

Se dice que los niños entran al colegio como signos de interrogación y salen de él como puntos.

Todos los niños quieren entrar al colegio, pero tarde o temprano la gran mayoría pierden su curiosidad, su creatividad y su motivación para aprender. Después de algunos años, el aprendizaje se ha convertido en un mal necesario.

¿Porque sucede esto y como podemos evitarlo?

Todo proceso de aprendizaje tiene un proceso y un producto.

La educación moderna esta tan enfocada en obtener un producto (las notas, las tareas, etc) que acorta drásticamente el proceso.

Sin embargo, el proceso de aprendizaje es decisivo si queremos mantener la curiosidad del niño a través de toda su vida. Tenemos que estar más pendientes de monitorear el proceso de aprendizaje que tratar de obtener un producto prematuro, artificial que se logró a la fuerza.

La única manera de lograr esto es reduciendo drásticamente el contenido mientras que el niño es chico.

Para esto debemos saber distinguir entre contenido y habilidades.

En el colegio toda área del conocimiento se llama “ramo.”

En realidad existen las habilidades, de las cuales las más importantes son el lenguaje y la matemática, y los contenidos, que son áreas de conocimiento.

Ambos deben enseñarse de una manera muy diferente.

Las habilidades son las herramientas que el niño va a emplear para que pueda estudiar y aprender un contenido de su elección. Requieren disciplina, dedicación y esmero. Hay que practicarlos diariamente con ellos, ya que requieren–como toda habilidad–un esfuerzo conciente del alumno.

Los contenidos, en cambio, deben ser materias que el niño aprende con pasión. Es aquí donde se nutre el amor al aprendizaje.

Es un concepto muy errado y extremadamente dañino el requerir de un niño que aprenda acerca de un área de la vida que no le interesa y que tampoco se relaciona con su vida en ese momento. Es peor aún cuando se le obliga a aprender de memoria acerca del tema, lo que es tan común en los establecimientos tradicionales.

Muchos padres se preguntarán en éste punto si el niño no quedará con lagunas de conocimiento.

En primer lugar, el conocimiento no es algo que se pueda dividir en diferentes “ramos.” Toda forma de conocimiento integra en una forma muy natural las otras áreas.

Un muy buen ejemplo de esto es el gallinero de nuestros hijos. Lo que empezó con dos pequeños mascotas llegó a ser un gallinero con 30 gallinas. En él nuestros hijos aprendieron un sinnúmero de lecciones de las cuales solo voy a nombrar algunas:

* Mis hijos aprendieron matemáticas al diseñar y construir el gallinero. * Aprendieron habilidades comunicativas y analíticas al cotizar los materiales. * Adquirieron habilidades manuales al construir el gallinero con su papá. * Cuando llegó la hora de hacer una incubadora, tuvieron que escribir cartas para cotizar un termostato especial en alemán. En esa oportunidad ellos nos pidieron que les corrigiéramos sus cartas, porque no querían que se dieran cuenta de que eran niños. * También aprendieron de embriología, biología y nutrición. * Anatomía: abrían los pollos muertos para investigar porque habían muerto * Hicieron una selección genética de sus gallinas según el color del huevo * Contabilidad al llevar su negocio de ventas de huevos

Y mucho, mucho más…todo en un contexto real, basado en algo que tenía relación directa con sus vidas y que los apasionaba.

En segundo lugar, a mi modo de ver la laguna de conocimiento más grande que pueda tener un adulto joven es la de desconocer cual es el plan de Dios para su vida y el de estar cansado y desmotivado con todo lo que tenga que ver con sus estudios.

Es en ésta etapa de la vida en que toda persona joven debería estar burbujeando de entusiasmo, con la cabeza llena de ideas y proyectos entretenidos.

¡Debería ser el momento en el cual se deberían ver los frutos de la educación de un líder o de un emprendedor!

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